I.C. era un ingeniero que entró para ejercer de Project Manager. Un tipo con mucho desparpajo y bregado en los escenarios más hostiles, que zanjaba la mayoría de las disputas mediante la expresión: “chúpame un huevo”.
Tuvo una trayectoria efímera en la compañía: Al llegar tarde a una reunión el Director General le reprendió. I.C. contestó con su expresión comodín: “¡chúpame un huevo!”.
Era buena gente.

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